Departamento deFilosofía
OTRAS · Tema 13

Realice una disertación de carácter filosófico que dé respuesta a la siguiente cuestión:

¿Puede una sociedad progresar técnicamente y retroceder moralmente?

Términos esenciales

  • Técnica
  • Moral
  • Progreso
  • Bien
  • Responsabilidad
Disertación

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Esquema

Ideas principales

Esquema

Ideas principales

Resulta difícil negar que vivimos rodeados de avances sorprendentes. Podemos comunicarnos instantáneamente con personas lejanas, acceder a enormes cantidades de conocimiento y utilizar máquinas capaces de realizar tareas antes inimaginables. Sin embargo, esas mismas herramientas sirven también para acosar, manipular o difundir odio. Esta contradicción obliga a preguntarnos si aumentar nuestras capacidades significa necesariamente convertirnos en una sociedad mejor.

Nuestra posición es que el progreso técnico no garantiza por sí mismo un progreso moral. La tecnología amplía lo que podemos hacer, pero no decide qué debemos hacer ni con qué finalidad utilizaremos nuestras nuevas posibilidades.

Una primera clave nos la ofrece Platón. En La República, una ciudad justa no depende únicamente de la habilidad o del poder de sus ciudadanos, sino de su orientación hacia el bien. Desde esta perspectiva, fabricar herramientas cada vez más eficaces no asegura que vayamos a utilizarlas justamente. Una red social puede favorecer el aprendizaje y el diálogo, pero también la humillación pública o la mentira.

También Nietzsche ayuda a cuestionar una identificación automática entre novedad y mejora. En El crepúsculo de los ídolos, critica los valores que se aceptan sin ser examinados. Llamar “progreso” a cualquier innovación puede convertirse precisamente en uno de esos prejuicios. Deberíamos preguntarnos si una tecnología mejora realmente nuestra vida o simplemente aumenta nuestra velocidad, comodidad o capacidad de consumo.

No obstante, sería injusto ignorar que los avances técnicos han permitido mejorar la salud, la educación y las comunicaciones. Ortega y Gasset, en El tema de nuestro tiempo, insiste en que cada época debe responder a sus circunstancias históricas. La solución no consiste, por tanto, en rechazar la técnica, sino en orientarla. Podemos aprovechar sus beneficios sin suponer que todo desarrollo técnico constituye automáticamente un avance humano. Esta distinción permite reconciliar innovación y responsabilidad.

En definitiva, disponer de herramientas más poderosas no significa saber utilizarlas mejor. La misma tecnología puede acercar personas o enfrentarlas, informar o manipular. Por ello, una sociedad auténticamente avanzada no debería preguntarse únicamente qué es capaz de hacer, sino también qué merece la pena hacer. El progreso técnico solo se convierte en verdadero progreso humano cuando va acompañado de reflexión, responsabilidad y criterios morales.