Departamento de Filosofía
Ortega y Gasset · El tema de nuestro tiempo

50 · Cultura y vida

Contraponer la cultura a la vida y reclamar para ésta la plenitud de sus derechos frente a aquélla no es hacer profesión de fe anticultural. Si se interpreta así lo dicho anteriormente, se practica una perfecta tergiversación. Quedan intactos los valores de la cultura; únicamente se niega su exclusivismo. Durante siglos se viene hablando exclusivamente de la necesidad que la vida tiene de la cultura. Sin desvirtuar lo más mínimo esta necesidad, se sostiene aquí que la cultura no necesita menos de la vida. Ambos poderes —el inmanente de lo biológico y el trascendente de la cultura— quedan de esta suerte cara a cara, con iguales títulos, sin supeditación del uno al otro.
Cuestión 1 Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico fundamentales del texto
Obra

Nos encontramos ante un texto de El tema de nuestro tiempo, obra en la que Ortega y Gasset reflexiona sobre la relación entre razón y vida y formula su filosofía del punto de vista.

Idea principal 1.1

La idea principal es que reclamar los derechos de la vida frente a la cultura «no es hacer profesión de fe anticultural»: «quedan intactos los valores de la cultura; únicamente se niega su exclusivismo». Vida y cultura deben quedar «cara a cara, con iguales títulos», preparando una síntesis en la que ambos ismos «al fundirse, desaparecen».

Problema filosófico de fondo 1.1

El problema filosófico de fondo es la relación entre lo biológico y lo normativo. ¿Debe subordinarse la vida a los valores, o los valores a la vida? ¿O son mutuamente necesarios? Es la pregunta por el lugar de los ideales en una existencia viviente.

Comentario del texto 1.2

El texto sale al paso de un malentendido: «una perfecta tergiversación». Defender la vida frente a la cultura no es negar la cultura. Los valores —verdad, justicia, belleza— «quedan intactos». Lo que se niega es «su exclusivismo». El matiz es esencial para entender a Ortega. Su vitalismo no es irracionalismo. No dice que la verdad no valga. Dice que no vale sola, contra la vida que la sostiene.

Después se corrige un desequilibrio histórico. «Durante siglos se viene hablando exclusivamente de la necesidad que la vida tiene de la cultura.» Es verdad: sin cultura, la vida es barbarie. Pero falta la otra mitad: «la cultura no necesita menos de la vida». Sin vida que la sostenga, la cultura es un espectro. La relación es de mutua necesidad.

Así queda planteado el nuevo equilibrio: «ambos poderes —el inmanente de lo biológico y el trascendente de la cultura— quedan de esta suerte cara a cara, con iguales títulos, sin supeditación del uno al otro». Los términos son técnicos. Lo biológico es inmanente: opera desde dentro de la vida. La cultura es trascendente: sus valores pretenden valer más allá de cada vida. El error de las doctrinas anteriores fue absolutizar uno de los dos polos.

La conclusión anuncia el programa del libro: este «trato leal» permite «preparar una síntesis más franca y sólida». Y llega la frase clave: todo lo dicho es «sólo preparación para esa síntesis en que culturalismo y vitalismo, al fundirse, desaparecen». La meta no es que gane el vitalismo. Es que los dos ismos se disuelvan en algo nuevo: la razón vital. El texto es el gozne del libro: de la crítica a la construcción.

Cuestión 2 Relacione las ideas del texto con la filosofía del autor o la autora
Vinculación con el pensamiento del autor 2.1

Cuando Ortega pone cara a cara la vida y la cultura, está despejando el camino hacia su propia filosofía. El texto nos ha mostrado el conflicto entre dos poderes: la cultura, con valores que pretenden valer por sí mismos, y la vida que los sostiene. Ni culturalismo ni vitalismo: hace falta una síntesis.

Ambos fracasan por lo mismo: creen que hay que elegir entre verdad y vida. Ortega niega esa disyuntiva. Su solución tiene dos piezas: el perspectivismo —toda verdad se conquista desde un punto de vista— y la razón vital, una razón que vive en la historia. Conviene exponer su filosofía en conjunto.

Síntesis de la filosofía de Ortega y Gasset 2.2

La filosofía de Ortega es el raciovitalismo: el intento de unir razón y vida, resumido en su fórmula «yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo».

Parte de una doble crítica. El racionalismo salva la verdad renunciando a la vida: inventa un sujeto abstracto, igual en todas las épocas, que conoce pero no vive; es antihistórico. El relativismo salva la vida negando la verdad, y se contradice, porque negar la verdad es afirmar al menos una. Ambos fracasan por cegueras complementarias.

La primera pieza de su solución es el perspectivismo. El sujeto no es transparente ni deformador: es selectivo, como un cedazo. Cada vida es un punto de vista sobre el universo, y cada individuo, pueblo o época capta una porción real e insustituible de la verdad. La perspectiva es un componente de la realidad, no su deformación. La única perspectiva falsa es la que pretende ser única. La verdad total sería la articulación de todas las miradas.

La segunda pieza es la razón vital. No hay que elegir entre razón y vida: la razón es un instrumento que la vida se da para orientarse. Frente a la razón pura, que solo produce abstracciones, la razón vital piensa desde la vida y su historia.

Al final, Ortega hace de la vida la realidad radical: en ella aparece todo lo demás. Vivir es encontrarse en una circunstancia no elegida y tener que hacer algo con ella: la vida es quehacer y proyecto. El hombre no tiene naturaleza, tiene historia. Por eso la razón vital acaba siendo razón histórica, y cada generación tiene su tarea: la nuestra, reconciliar la razón con la vida.

Cuestión 3 Compare cómo se ha abordado en una corriente filosófica de otra época el problema planteado en el texto y confróntelo con el pensamiento de un autor o una autora de esa época
La corriente: el racionalismo moderno 3.1

El problema planteado en el texto gira en torno a la concepción de la razón: ¿es la razón una facultad pura, ajena a la vida y a la historia, o una función de la vida misma? La primera respuesta define a una corriente precisa: el racionalismo moderno. Dominante en Europa durante los siglos XVII y XVIII, sostiene que la razón es una e idéntica en todos los hombres y todas las épocas; que su modelo es la matemática; y que, con el método adecuado, alcanza verdades absolutas, válidas «para todos los tiempos y para todos los hombres». Para lograrlo debe apartar del sujeto todo lo individual, corporal e histórico. Es, exactamente, la posición que el texto examina y combate. Su fundador y máximo representante es Descartes, «padre del moderno racionalismo», como lo llama el propio Ortega.

El autor: Descartes 3.2

Descartes encarna la razón pura que Ortega discute. Su método exige aceptar solo ideas claras y distintas, evidentes para cualquier sujeto racional. Para fundarlas, somete todo a la duda —los sentidos, el sueño, el genio maligno— hasta la primera certeza: «pienso, luego existo». El yo queda definido como pura «cosa que piensa», sin cuerpo y sin mundo; y desde él, con la garantía de la veracidad divina, se reconstruye el saber entero. La razón, bien conducida, no puede errar: el error es culpa de la voluntad, que «escoge lo falso como verdadero»; equivocarse y pecar van juntos.

Ortega responde señalando el precio de esa razón. Su sujeto debe ser «un medio transparente», «ultravital y extrahistórico»: un «espectro irreal» que conoce pero no vive. Y su verdad debe verse desde «lugar ninguno»: la utopía racionalista, «la sola perspectiva falsa». La vida concreta —cuerpo, época, circunstancia— queda expulsada del conocimiento, y la historia, sin sentido: solo «estorbos puestos a la razón para manifestarse».

Frente al cogito, Ortega opone su fórmula: «yo soy yo y mi circunstancia». Lo primero no es una conciencia sin mundo, sino una vida con las cosas: «el mundo nos es y nosotros somos al mundo». Y frente a la razón pura, la razón vital: no un tribunal intemporal, sino un instrumento de la vida, situado e histórico. Donde Descartes parte al hombre en dos sustancias —pensamiento y extensión—, Ortega responde que materia y espíritu «son dos mitos»: lo radical es la vida misma.

Cuestiones

  1. Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico fundamentales del texto elegido.
  2. Relacione las ideas del texto con la filosofía del autor o la autora correspondiente.
  3. Compare cómo se ha abordado en una corriente filosófica de otra época el problema planteado en el texto y confróntelo con el pensamiento de un autor o una autora de esa época.