Departamento de Filosofía
Platón · República

9 · El Bien, más allá del ser

—Entonces, lo que aporta la verdad a las cosas cognoscibles y otorga al que conoce el poder de conocer, puedes decir que es la Idea del Bien. Y por ser causa de la ciencia y de la verdad, concíbela como cognoscible; y aun siendo bellos tanto el conocimiento como la verdad, si estimamos correctamente el asunto, tendremos a la idea del Bien por algo distinto y más bello que ellas. Y así como dijimos que era correcto tomar a la luz y a la vista por afines al sol pero que sería erróneo creer que son el sol, análogamente ahora es correcto pensar que ambas cosas, la verdad y la ciencia, son afines al Bien, pero sería equivocado creer que una u otra fueran el Bien, ya que la condición del Bien es mucho más digna de estima.
—Hablas de una belleza extraordinaria, puesto que produce la ciencia y la verdad, y además está por encima de ellas en cuanto a hermosura. Sin duda, no te refieres al placer.
—¡Dios nos libre! Más bien prosigue examinando nuestra comparación.
—¿De qué modo?
—Pienso que puedes decir que el sol no sólo aporta a lo que se ve la propiedad de ser visto, sino también la génesis, el crecimiento y la nutrición, sin ser él mismo génesis.
—Claro que no.
—Y así dirás que a las cosas cognoscibles les viene del Bien no sólo el ser conocidas, sino también de él les llega el existir y la esencia, aunque el Bien no sea esencia, sino algo que se eleva más allá de la esencia en cuanto a dignidad y a potencia.
Cuestión 1 Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico fundamentales del texto
Obra

Nos encontramos ante un texto de la República, obra en la que Platón reflexiona sobre la justicia y expone los fundamentos de su ontología y su epistemología.

Idea principal 1.1

La idea principal es que el Bien es la causa suprema. Es «lo que aporta la verdad a las cosas cognoscibles y otorga al que conoce el poder de conocer». Da a las Ideas «el existir y la esencia». Y él mismo está más arriba: «no es esencia, sino algo que se eleva más allá de la esencia en cuanto a dignidad y a potencia».

Problema filosófico de fondo 1.1

El problema filosófico de fondo es el del fundamento absoluto. ¿Hay un principio primero del que dependan el ser de las cosas, su verdad y su valor? Es la pregunta por lo incondicionado, que recorre toda la historia de la metafísica.

Comentario del texto 1.2

El texto completa el símil del sol. Primero, en el plano del conocimiento. El Bien «aporta la verdad» a las cosas y «el poder de conocer» al que conoce. Funciona como la luz: la luz hace visibles los colores y da al ojo la capacidad de ver. Por eso el Bien es «causa de la ciencia y de la verdad». Pero no se confunde con ellas. La verdad y la ciencia son «bellas», y el Bien es «algo distinto y más bello». Igual que la vista no es el sol, la ciencia no es el Bien.

Hay un inciso significativo. Glaucón comenta: «sin duda, no te refieres al placer». Sócrates responde: «¡Dios nos libre!». El hedonismo queda descartado otra vez.

Después el símil se amplía al plano del ser. El sol no solo hace visibles las cosas. También les da «la génesis, el crecimiento y la nutrición, sin ser él mismo génesis». Del mismo modo, a las cosas cognoscibles «les viene del Bien no sólo el ser conocidas, sino también... el existir y la esencia». El Bien no solo permite conocer las Ideas. Es la causa de que existan.

Y llega la frase culminante: el Bien «no es esencia, sino algo que se eleva más allá de la esencia en cuanto a dignidad y a potencia». El principio supremo está por encima del ser que fundamenta. Esta fórmula tuvo una enorme influencia posterior, por ejemplo en el neoplatonismo. El sistema de Platón culmina así en un principio absoluto: fuente de realidad, de verdad y de valor a la vez.

Cuestión 2 Relacione las ideas del texto con la filosofía del autor o la autora
Vinculación con el pensamiento del autor 2.1

Cuando Platón sitúa el Bien «más allá de la esencia», está coronando todo su sistema. El texto nos ha mostrado que el Bien es fundamento del valor, de la verdad y hasta del ser: sin conocerlo, ningún saber vale, y quien gobierne deberá conocerlo. Esa tesis no es una ocurrencia aislada: es la cúspide del mundo de las Ideas.

Pero la cúspide solo se entiende viendo el edificio entero. Hay dos mundos: el sensible, copia imperfecta, y el inteligible, el de las Ideas. Dos formas de conocimiento: opinión y ciencia. Dos realidades en el hombre: cuerpo y alma. Y una conclusión política: debe gobernar quien conozca el Bien. Veamos ese sistema en conjunto.

Síntesis de la filosofía de Platón 2.2

La filosofía de Platón nace como respuesta al relativismo de los sofistas y a la condena de Sócrates: busca un saber firme sobre el que fundar la vida y la política.

Su núcleo es la teoría de las Ideas. La realidad se divide en dos mundos. El sensible es el que percibimos: material, cambiante, imperfecto; pura copia. El inteligible es el de las Ideas: realidades perfectas, eternas e inmutables, como lo Bello en sí o la Justicia en sí. Las cosas son lo que son por participar de las Ideas. Y en la cúspide está la Idea del Bien, que da ser y verdad a todo, como el sol da luz y vida.

A los dos mundos corresponden dos saberes. De lo sensible solo hay opinión (doxa). De lo inteligible hay ciencia (episteme): el pensamiento discursivo de las matemáticas y la inteligencia de la dialéctica. Además, conocer es recordar: el alma contempló las Ideas antes de nacer, y aprender es reminiscencia.

La antropología es dualista. El hombre es un alma inmortal unida a un cuerpo mortal que la ata a lo sensible. El alma tiene tres partes: racional, irascible y concupiscible. Su orden es la virtud —sabiduría, valor, templanza— y de ese orden nace la justicia.

La política reproduce el esquema. La ciudad justa tiene tres clases: gobernantes, guardianes y productores; cada una debe hacer lo suyo. Y debe gobernar quien conoce el Bien: el filósofo. Por eso la educación es la tarea política suprema: el ascenso desde las sombras de la caverna hasta la luz del Bien.

Cuestión 3 Compare cómo se ha abordado en una corriente filosófica de otra época el problema planteado en el texto y confróntelo con el pensamiento de un autor o una autora de esa época
La corriente: el vitalismo del siglo XIX 3.1

El problema planteado en el texto desemboca en una concepción de la verdad. Para Platón, la verdad es el encuentro entre la razón y la realidad: la razón, apartándose de los sentidos, alcanza lo que verdaderamente es, las Ideas eternas e inmutables. La verdad es, por eso, una, universal e invariable. Esta concepción no es solo suya: define a toda la filosofía griega clásica. Frente a ella, en el siglo XIX surge una corriente que rompe ese esquema: el vitalismo. Para el vitalismo no hay una realidad eterna que la razón pueda encontrar: la realidad es vida, cambio, devenir. Y la razón no es un espejo de lo real, sino un instrumento al servicio de la vida. La verdad deja de ser encuentro y pasa a ser creación vital. El representante más radical de esta corriente es Nietzsche.

El autor: Nietzsche 3.2

Nietzsche niega los dos términos del encuentro platónico. Primero, la realidad: no existe el mundo de las Ideas; «el mundo “aparente” es el único: el “mundo verdadero” no es más que un añadido mentiroso». Lo real es el devenir que muestran los sentidos, no lo eterno que promete la razón. Segundo, la razón: lejos de encontrar la realidad, la falsifica. Los sentidos «no mienten de ninguna manera»; la que miente es la razón, que congela el cambio en conceptos fijos: sustancia, identidad, ser. Las Ideas platónicas no son descubrimientos, sino «momias conceptuales».

Por eso la verdad, para Nietzsche, no es encuentro sino ficción útil: nació como un conjunto de errores que favorecían la vida, y solo «muy tarde» apareció como problema. Preguntar por la verdad es preguntar qué vida se expresa en ella. Y la vida que inventó el mundo verdadero es, a su juicio, una vida débil, que no soporta el devenir y se venga de él imaginando algo mejor.

La confrontación alcanza también al alma. Para Platón, conocer es recordar lo que el alma inmortal contempló; la razón nos emparenta con lo divino. Nietzsche invierte el argumento: venimos de un mundo «mucho más bajo», del cuerpo y sus impulsos; el alma separable es la ficción que enseñó a despreciar la tierra. Frente al ascenso platónico hacia el Bien, su propuesta es la fidelidad a la tierra: decir sí al devenir entero, incluso a lo terrible. Por eso su filosofía puede definirse como un platonismo invertido.

Cuestiones

  1. Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico fundamentales del texto elegido.
  2. Relacione las ideas del texto con la filosofía del autor o la autora correspondiente.
  3. Compare cómo se ha abordado en una corriente filosófica de otra época el problema planteado en el texto y confróntelo con el pensamiento de un autor o una autora de esa época.