Los 16 textos de comentario, cada uno con su idea clave.
Texto 30La gaya ciencia · §110
El origen del conocimiento
El intelecto produjo «errores útiles» para conservar la especie (que hay cosas perdurables, sustancias, libre albedrío…); se volvieron artículos de fe. La verdad llegó tarde, como «la forma más precaria del conocimiento».
Texto 31La gaya ciencia · §110
Fuerza frente a verdad
«La fuerza de los conocimientos no reside en su grado de verdad, sino en su antigüedad… en su carácter de condición vital.» Ni los eleáticos escaparon: se engañaban sobre su «razón pura, impersonal».
Texto 32La gaya ciencia · §125
El hombre loco
El hombre loco enciende una linterna en pleno día buscando a Dios y anuncia que «lo hemos matado». Hemos «borrado el horizonte» y desatado la Tierra de su Sol: frío, noche, caída.
Texto 33La gaya ciencia · §125
«Dios ha muerto»
«¿Cómo consolarnos, asesinos de asesinos?» «Llego demasiado pronto»: el acto aún no ha llegado a los oídos de los hombres. Las iglesias son ya «las tumbas y monumentos fúnebres de Dios».
Texto 34La gaya ciencia · §343
Cómo está nuestra alegría
El descrédito del Dios cristiano «proyecta sus primeras sombras sobre Europa»: se hunde lo fundado en esa fe, «toda nuestra moral europea». Se avecina un largo «ensombrecimiento».
Texto 35La gaya ciencia · §343
El mar otra vez abierto
Para los «espíritus libres» es «una aurora nueva»: «por fin el horizonte se nos aparece otra vez libre… el mar, nuestro mar, está otra vez abierto», y «toda aventura del cognoscente está otra vez permitida».
Texto 36La gaya ciencia · §355
El concepto de conocimiento
«Conocer» = «reducir algo desconocido a algo conocido». Nos mueve «el instinto del miedo» y la «seguridad recuperada», no la verdad. El filósofo llamó «conocido» el mundo al reducirlo a la «idea», porque ya no le daba miedo.
Texto 37La gaya ciencia · §355
Lo conocido y lo ajeno
«Lo que es conocido es reconocido», creen. Pero «lo conocido es lo acostumbrado, y lo acostumbrado es lo más difícil de reconocer» como problema. Las ciencias naturales aciertan porque «toman como objeto lo ajeno».
Texto 38El crepúsculo de los ídolos · 1
La razón en la filosofía
La idiosincrasia de los filósofos: «odio a la noción misma de devenir». Hacen «momias conceptuales» (sub specie aeterni). Creen en el «ser» y, al no alcanzarlo, culpan al engañador: «¡es la sensibilidad!».
Texto 39El crepúsculo de los ídolos · 1
El engaño de los sentidos
Los filósofos dicen que los sentidos «nos engañan acerca del mundo verdadero» y reniegan del cuerpo, «esa lamentable idea fija de los sentidos». (Nietzsche invertirá la acusación.)
Texto 40El crepúsculo de los ídolos · 2
Heráclito y el devenir
Elogio de Heráclito. Los sentidos no mienten al mostrar el devenir; es «la razón» la que falsea (unidad, sustancia, duración). «El ser es una ficción vacía. El mundo aparente es el único.»
Texto 41El crepúsculo de los ídolos · 3
Los sentidos y la ciencia
Los sentidos son finísimos instrumentos («esa nariz…»). «Hoy poseemos ciencia en la medida en que aceptamos el testimonio de los sentidos.» Lo demás (metafísica, teología, lógica) es «aún-no-ciencia».
Texto 42El crepúsculo de los ídolos · 4
Lo último y lo primero
Confunden «lo último y lo primero»: ponen al comienzo los «conceptos supremos» (los más vacíos, «el último humo de la realidad») como causa de sí. Así fabrican «Dios», ens realissimum.
Texto 43El crepúsculo de los ídolos · 5
Error y apariencia
«Este» mundo no es aparente: es «el prejuicio de la razón» el que fuerza a suponer unidad, sustancia, ser. El error tiene por abogado «al ojo» y «al lenguaje»: el fetichismo que ve «agentes» y cree en el «yo»-substancia.
Texto 44El crepúsculo de los ídolos · 5
La voluntad y la gramática
La «voluntad» como causa es «solo una palabra». El error del «ser» se apoya en «cada palabra que pronunciamos»: «Temo que no vamos a desembarazarnos de Dios porque continuamos creyendo en la gramática.»
Texto 45El crepúsculo de los ídolos · 6
Las cuatro tesis
(1) Llamar «aparente» a este mundo prueba más bien su realidad; (2) los rasgos del «ser verdadero» son los de la nada; (3) inventar «otro» mundo es venganza contra la vida; (4) dividir en mundo «verdadero» y «aparente» (cristianismo, Kant) es síntoma de décadence.