El relativismo
La verdad debe ser una e invariable, pero la vida (la historia) cambia sin cesar. El relativismo concluye: «La verdad no existe: no hay más que verdades relativas a la condición de cada sujeto.»
Leer comentario →1883 – 1955
Los textos de Ortega avanzan desde la crítica al relativismo y al racionalismo hasta el perspectivismo, la razón vital y la idea de circunstancia. Ni relativismo ni racionalismo: la verdad se alcanza desde cada punto de vista. Y el ser no es «en sí», sino «ser-nos»: «yo soy yo y mi circunstancia».
Ortega y Gasset · El tema de nuestro tiempo
Ortega supera la oposición entre relativismo y racionalismo mediante el perspectivismo: toda verdad se conoce desde una vida y una situación concretas.
La verdad debe ser una e invariable, pero la vida (la historia) cambia sin cesar. El relativismo concluye: «La verdad no existe: no hay más que verdades relativas a la condición de cada sujeto.»
Leer comentario →Es una renuncia imposible: si no existe la verdad, el relativismo «no puede tomarse a sí mismo en serio», y la fe en la verdad es «un hecho radical de la vida». «El relativismo es, a la postre, escepticismo… una teoría suicida.»
Leer comentario →La tendencia opuesta: para salvar la verdad, renuncia a la vida. Como la verdad no cabe en personas mudables, supone un sujeto abstracto —«la razón» (Descartes), «el ente racional» (Kant)—, un «espectro irreal».
Leer comentario →Si la razón basta, ¿por qué tarda milenios y la historia se llena de errores? Para el racionalismo la historia «carece de sentido»: es «la historia de los estorbos puestos a la razón». (Descartes: el error nace de la voluntad.)
Leer comentario →No es anticultura: los valores de la cultura quedan intactos; solo se niega su exclusivismo. «La cultura no necesita menos de la vida.» Ambos poderes, cara a cara, hacia una síntesis donde culturalismo y vitalismo se funden.
Leer comentario →El racionalismo niega sentido a la vida para salvar la cultura; el relativismo desvanece la cultura para dejar paso a la vida. Ambos viven «a costa de cegueras complementarias»; nuestro tiempo no acepta ninguno.
Leer comentario →Conocer es adquirir verdades (eternas, únicas). El racionalismo: solo hay conocimiento si el sujeto es «un medio transparente» que no deforma. El relativismo: el sujeto deforma la realidad, y esa deformación es lo que toma por real.
Leer comentario →Tercera vía: el sujeto ni es transparente ni deforma. Como «un cedazo o retícula» en una corriente, «selecciona» —deja pasar unos elementos y detiene otros—, pero no deforma. Lo demás «queda fuera, no percibido».
Leer comentario →El ojo y el oído captan ondas dentro de ciertos límites, sin deformar. Igual con las verdades: cada individuo, pueblo y época tiene su «alma típica», su retícula. «Todas las épocas y pueblos han gozado su congrua porción de verdad.»
Leer comentario →Dos hombres miran el mismo paisaje desde puntos distintos y no ven lo mismo; ninguno es falso. No hay «tercer paisaje auténtico». «La perspectiva, lejos de ser su deformación, es su organización.»
Leer comentario →Todo conocimiento es «desde un punto de vista determinado». La «species aeternitatis» de Spinoza no existe: «solo proporciona abstracciones». La divergencia entre sujetos «no es contradicción, sino complemento».
Leer comentario →«Cada vida es un punto de vista sobre el universo»; cada individuo, pueblo o época es «un órgano insustituible para la conquista de la verdad». «La sola perspectiva falsa es ésa que pretende ser la única.»
Leer comentario →Lo falso es la utopía: la verdad «vista desde lugar ninguno». El utopista —el racionalismo— «deserta de su puesto». «La razón pura tiene que ser sustituida por una razón vital.»
Leer comentario →Referir el mundo al sujeto viviente no le resta realidad: lo localiza en la corriente de la vida. «La verdad integral solo se obtiene articulando lo que el prójimo ve con lo que yo veo.»
Leer comentario →La suma de todas las perspectivas, esa «razón absoluta», es lo que atribuimos a Dios. Pero «Dios no es racionalista»: su punto de vista «es el de cada uno de nosotros»; «ve las cosas a través de los hombres».
Leer comentario →Ortega y Gasset · Banquete de Platón
El yo no existe aislado: vive siempre entre cosas, personas y circunstancias. La realidad se descubre como convivencia y relación.
Existir es «encontrarse teniendo que ser aquí y ahora». El mundo no se compone de cuerpos físicos, sino «de todo y solo lo que nos afecta o importa»; incluso de lo que falta. «El mundo se compone solo de lo que nos es.»
Leer comentario →El «ser en sí» del mundo, aparte de nosotros, es «secundario, derivado, hipotético». «El sentido primordial de ser es ser-nos.» Percibir la flor es «estarnos siendo esta flor». «Me soy al mundo.»
Leer comentario →El carácter «ser-me» del mundo le llevó a llamarlo «circunstancia». El auténtico mundo es «la circunstancia actual». Se invierte la tradición: «el mundo se da en la circunstancia, consiste en circunstancias».
Leer comentario →Hay que prescindir del término «cosas», que intercepta la visión de lo real. El mundo no se compone de «cosas», ni materiales ni espirituales: «no hay materia ni hay espíritu», son «dos mitos».
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